



Esto es lo que nos dedicamos a hacer el otro día en el laboratorio: unir el arte con la ciencia (menuda flipada que acabo de soltar). No sabía que uno se lo podía pasar tan bien en un sitio de esos.
Lo que hicimos fue enchufar un micro (de voz, lo que había) al osciloscopio pasando la señal antes por un previo para amplificarla. Entonces, con un programa de instrumentación de laboratorio, captábamos la imagen y así podíamos ver exactamente la forma de cada nota y sacar los valores de su amplitud.
Me pareció interesantísimo cómo varía el timbre de una nota a otra: las formas de onda se van complicando cuanto más graves son las notas (lógico, tienen más armónicos). Y , en el registro agudo, cuando se me cansaba el labio( no podía mantener la nota infinito :p), se veía perfectamente cómo variaba la forma de onda bastante, aunque escuchándolo no se notara tanto. Espero que mi profe de saxo no utilice esta técnica para ver si hacemos bien las notas tenidas, jajaj.
Ahora empiezo a entender mejor por qué hay que estudiar tanto para que suene el saxo bien: cada nota es un mundo, un timbre, una presión, una columna de aire, una intensidad…no hay ninguna igual.
Las formas de onda que he puesto son el sol agudo, la primera, y el fa agudo (cuando todavía no se me había cansado el labio
).