Ayer fue la Noche en Blanco. Casi se convierte en “la Noche bajo la Lluvia”, pero al final se quedó con su nombre original
Me decepcionó un poco porque, con todos los recursos que tenían, podían haberlo hecho todo mucho mejor.
Hasta las 3 la cosa no fue del todo mal: había un montón de espectáculos y muchas colas para hacer. Pero había tanto que no daba tiempo a ver nada. Y faltaba algo importante: faltaba encanto. Faltaban artistas por la calle, de esos que no te esperas encontrar y te sorprenden; faltaba que la gente se callase cuando estaba viendo algo y… faltaba que la mitad de gente se fuera a casa porque había demasiada.
Pero a las 3, casi de golpe, la mayoría de las cosas se acabaron. Se podía seguir paseando y viendo los edificios iluminados, pero no había mucho más. Y la noche en blanco significa toooda la noche en blanco, no media. Si hubieran programado todo más espaciado, la gente podría haber visto muchas más cosas y con más tranquilidad, y disfrutarlas mucho más.
A pesar de todo , vi algo que me encantó, y que encontramos de casualidad: en la pared de un edificio de la Castellana había una pareja bailando al son de una música preciosa. Eso sí que tenía encanto, y mucho.
Organizar una noche así y con tanta gente de por medio no creo que sea nada fácil. Es complicado hacerlo bien. Espero que para el año que viene vayan aprendiendo