Jan 19

Tokyo huele a comida. Y sabe a rammel, y a judías dulces. Suena a miles de melodías repetitivas e inaguantables, y a “anunciadores” de estaciones. También suena  a silencio. Al principio es áspera, pero en poco tiempo se suaviza muchísimo. Y, según mis ojos, es infinita, inmensa, y totalmente irregular a la vez que totalmente homogénea. Sí, contrastes. Infinitos contrastes. Inacabables.

Japón son montañas. Japón es rugoso. Excepto unas poquitas veces que se suaviza. Porque también tienen que nacer ciudades. También le gusta mucho bailar. Pero, a pesar de todo, los japoneses viven allí. Han aprendido a entender a su país.

Han construido su país a base de sangre, sudor y lágrimas. A base de entregar su vida al resto. A base de vivir para los demás. Renovándose, una y otra vez, y resurgiendo de las cenizas, cada vez con más fuerza. Con una fuerza de voluntad colectiva y voluntaria nunca vista antes. Y con una cultura única, que nos cuesta entender. Y a ellos la nuestra.

Y ahora Madrid es distinto. España es distinta.

O simplemente es que soy yo la que he cambiado.

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Arigato Gozaimas.

Jan 1

Cuando  celebramos el año nuevo, celebramos un nuevo ciclo de estaciones. Pero  nuestra vida en realidad es lineal, aunque la dividimos en trocitos para intentar organizar el tiempo. Y la verdad que para mi esos trocitos empiezan en septiembre. Y si encima estas navidades no ha hecho más que llover, y no nevar…pues esta nochevieja ha sido muy extraña. Parecía un día de fiestas de Belorado pero con un frío que te morías.

Pero en ese momento que el que me estaba diciendo: joder , qué noche más rara, apareció mi amiga y  bloggera con muchos , muchos fans, Sara. Y consiguió que me estuviera riendo toda la noche cada vez que me acordaba de la historia que me contó.

Así que para que empecéis el año a carcajadas también , os la voy a contar. Como ya vergüenza nos queda poca a las dos, también pongo nuestra superfoto de nochevieja.

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Resulta que Sara es fue a Villalar, a la carpa de la resaca castellana. Un sitio que estaba plagado de heavies. Y Sara, rindiendo honor a sus orígenes beliforanos, pues se cogió una castaña de la virgen.

En ese estado de embriaguez en el que uno tiende a hacer cosas que ni loco haría en otra situación, pues ella se acercó al escenario y les preguntó a los tíos que estaban tocando que si la dejaban subirse a cantar algo, que ella cantaba muy muy bien. Los tíos la debieron ver tan convencida que la dejaron.

Total, que se sube Sara, coge el micrófono…y allí se hace el silencio. Katxis que no se movían. Hielos que no se derritían. Más silencio…y por fin  Sara empieza a hablar: ¿Vosotros conocéis la canción de la mochila azul, de pedrito fernández? Silencio. ¿Que no la conocéis? Silencio. ¡¡¡Pues sois todos unos hijos de puta, cabrones, desgraciaos!!!!


Vamos, que creo que la deberían inscribir en el libro Guinnes de los Records por ser la primera persona en llamar hijos de puta a 2000 heavies y salir viva de allí.

Feliz año a todos, ojalá que la sonrisa no se os borre se la cara  en estos 365 que tenemos por delante.